El sol: antes, durante y después

En el anterior artículo hablábamos del sol, los distintos tipos de radiaciones que emite y sus respectivos efectos.

Hoy vamos a ver como podemos preparar la piel para la exposición solar, como la podemos proteger y sobre todo su cuidado posterior.

Antes de exponernos al sol

Durante todo el año disponemos de infinidad de tratamientos y cosméticos para cuidar la piel tanto del rostro como del cuerpo, pero cuando se acerca el verano debemos decantarnos por los más adecuados para tener la piel preparada a la exposición solar.

Ya vimos que el sol afecta principalmente al aumento de hiperpigmentaciones (manchas), ataca al sistema de defensa natural de la piel y produce estrés oxidativo, por lo tanto, lo ideal sería antes de exponer nuestra piel al sol reforzarla en todos estos aspectos.

¿Y como reforzamos todos estos aspectos?

Nosotros te recomendamos realizarte una buena exfoliación para eliminar las células muertas, favoreciendo así un bronceado más uniforme y bonito, además si padeces un problema de manchas lo puedes combinar con un tratamiento que ayude a inhibir la secreción de la melanina evitando así un exceso de manchas en la piel, también puedes utilizar en casa cosméticos que realicen estas funciones.

Otra opción sería reforzar la protección frente a los radicales libres, realizándose algún tratamiento con vitamina C o bien con oxígeno.

Y por supuesto también sería una muy buena opción reforzar la defensa celular con un tratamiento que trabaje estimulando las células madre en la piel.

A nivel de cuerpo lo ideal sería realizarse una buena exfoliación y una hidratación profunda que nos garantice un bronceado bonito y uniforme.

Durante la exposición al sol

Lo primero que debemos hacer es elegir el protector adecuado y para ello debemos tener en cuenta varios factores.

Altitud: la intensidad es más elevada cuanto mayor es la altitud.

Clima: las nubes y la humedad absorben las radiaciones solares pero no bloquean su paso.

Oblicuidad: se recibe diferente intensidad solar según sea el ángulo de incidencia sobre la superficie terrestre.

Hora del día: entre las 11.00 h. y las 15.00 h. es cuando la radiación solar es mayor.

Estación: la radiación solar incide con un ángulo distinto según sea la estación del año.

Superficie: la reflexión de los rayos solares varía según la superficie:

Teniendo en cuenta estos factores y el tipo de piel ya podemos elegir el SPF adecuado. Cuando hablamos del SPF de un protector solar nos referimos al tiempo de protección ante los rayos UVA y UVB. Es decir, el número que acompaña estas siglas nos dice por cuánto tiempo se multiplica nuestra resistencia natural al sol. Por ejemplo, si nos quemamos habitualmente a los 20 minutos de estar expuestos a los rayos solares, con un SPF 30 multiplicaremos este tiempo por 30. Veamos la siguiente tabla que nos indica según la intensidad solar y el tipo de piel cual sería el índice de protección que debemos elegir.

Una vez elegido el protector adecuado debemos tener en cuenta también estos consejos:

-Usar protección solar incluso estando bajo una sombrilla o en días nublados.

Aplicar el fotoprotector siempre antes de la exposición al sol, sobre la piel limpia, así activaremos la protección natural de la piel (la secreción de melanina)

-Para mantener la protección, repetir con frecuencia la aplicación del producto, especialmente tras transpirar, bañarse o secarse.

“Resistente al agua” no significa “a prueba de agua”. Ningún protector solar es a prueba de agua ni “a prueba de sudor”(en estas circunstancias se pierde el 50% de su protección total) hay que volver a a aplicar al menos cada 2 horas e incluso con mayor frecuencia si está nadando o transpirando. El protector solar por lo general es eliminado al secarse con la toalla, de modo que necesitará aplicar más protector.

Después de la exposición solar

Después de tomar el sol necesitaremos reparar la piel, para ello elegiremos productos como por ejemplo:

EMULSIÓN REFRESCANTE AFTER SUN, para todo el cuerpo, una emulsión reparadora que recupera el confort y la protección natural de la piel después de la exposición solar.

Contiene:

Betaina: un hidratante osmoregulador

Myo-Inositol: pricipio prolongador del bronceado

Aloe Vera, Bisabolol, Árnica, castaño de indias, hamamelis, hiedra, hipérico y viña roja: calmante antirojeces

Extracto de achicoria: promotor de los receptores de Vit D.

Mentol y derivados: refrescante

SOS BOOSTER, Bálsamo reparador-confort para zonas fotosensibles. Su fórmula booster potencia los mecanismos de auto reparación de la piel, ayudando a combatir los efectos negativos derivados de la exposición al sol, como el foto envejecimiento o las rojeces.

Contiene:

Extracto de Crambe Maritima: protege el ADN de las células madre, preservando la capacidad de regeneración de la piel y previene el foto envejecimiento.

Myo-Inositol: pricipio prolongador del bronceado

Aloe Vera, Bisabolol: calmante antirojeces.

Como verás con una buena preparación, una buena protección y una posterior reparación de nuestra piel podemos exponernos al sol sin miedo y disfrutando de sus efectos beneficiosos como son:

La disminución de la presión sanguínea, el incremento de la respuesta inmunológica, favorece la síntesis de vitamina D para calcificar huesos y evitar el raquitismo, es antidepresivo, aporta un bonito bronceado…

 

 

 

 

 

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